martes, 7 de junio de 2011

jueves, 19 de mayo de 2011

Formas























“Cuando se acercó de repente un ladrón...” fue lo que dijo.

El sustantivo que eligió me hizo perder el hilo de la charla, me generó malestar y de algún modo extraño me hizo cambiar el concepto que tenía de ella. Al rato el malestar empezó a tomar forma y pude llegar al fondo del asunto. Entendí que concebía a las personas con un rol definido de antemano, formalizado, sin posibilidad de amoldamiento con el afuera.

El Universo quebrado en una fractura irreconciliable.

El sujeto de antemano y punto, a manejarse.

Si naciste para ladrón, serás ladrón, y no panadero o doctor.
Los perros antropomorfizados con antifaz, vestidos a rayas negras y blancas, cargando una gran bolsa con el signo de pesos: un pensamiento de caricatura, moldeado desde el afuera, formalizado. Estetizado. Y ella sin saberlo.

Y uno, creyéndose tan distinto -para desdeñarla, para rendirle culto, o de ratos una cosa y luego la otra- también va en busca de la forma. Y siempre para cargarla junto a todas esas cosas que nos hace ser(es) racionales, estetizados: los hilos entre opuestos y entre similares, y los modelos para armar metidos en una cajita incrustada en la cabeza.

Una mochila pesada de cargar, pero más liviana que la de ella.

Rocamadour Gillou